IMPEDIMENTO DE CONTACTO. Art. 2 ley 24.270.

En la causa “M.C.F.M.” – (N° 31.254/07), del  Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal de Instrucción Nº 25 en sentencia del 15/07/2008, se trató el caso del traslado de un menor al extranjero, donde se estableció el sobreseimiento del progenitor ante la ausencia de dolo directo. Conocimiento del lugar de radicación. Relación traumática entre progenitores. Interés del niño.

///nos Aires, 15 de julio de 2008.//-

AUTOS Y VISTOS:

Para resolver en el presente sumario que lleva el número 31.254/07 del registro informático de trámite por ante la Secretaría Nro. 161 de este Tribunal y, respecto de la situación procesal de M. C. F. M, (titular del documento nacional de identidad… , nacida el… de abril de 1.979 en …, y de L. M. DE F. (cuyas demás condiciones personales se desconocen));;

Y CONSIDERANDO:

I) Se inician las presentes actuaciones con motivo de la denuncia efectuada por E. S. Z.C. el 14 de junio del año 2.007 ante la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal.-

Al momento de ratificar la denuncia en esta sede, explicó el aludido que era el padre de V. M. Z. F. y que con motivo del arribo a su domicilio de la madre de su concubina, L. M de F., comenzaron los problemas con su pareja, de quien se separó, llevándose a su hija con su consentimiento.-

Aclaró que el viernes 8 de junio del año 2.007, en horas de la noche, se presentó en su vivienda la madre de su hija -M. C. F. M.- para informarle que había permitido que la hija de ambos viaje con la abuela a Bolivia, agregando que estaba arrepentida de ello y que posiblemente se trasladaría a ese país porque extrañaba a la menor de edad.-

Conforme surge a fs. 13, fue recibida en este Juzgado la partida de nacimiento correspondiente a la menor de edad V. M. Z. F., con la cual se logró acreditar el vínculo denunciado por Z. C.-

A fs. 28 amplió sus dichos Z. C., ocasión en la que afirmó no haber visto a su ex pareja ni a su hija ni tampoco haber tenido otras noticias, aunque sí aportó dos mails que recibió. De acuerdo se advierte de su lectura, uno de ellos proviene de la hermana de M. C. F. M. en la que le hace saber la existencia de dos abonados telefónicos a los que podía contactarse para tomar conocimiento del actual estado de su hija, así como también se observan distintos reproches por las faltas en las que habría incurrido el denunciante en su calidad de padre de la menor de edad (ver fs. 25/27).-

Fue ante estos datos acercados, que requerí la intervención del Departamento de Interpol de la Policía Federal Argentina con el objeto de que se determine si la menor de edad V. M. Z. F. se encontraba actualmente en Bolivia.-

Con posterioridad, fueron incorporados al legajo, dos correos electrónicos que C. F. habría enviado al denunciante. En ellos, se destaca nuevamente el informe de dos abonados telefónicos correspondientes a la imputada y su cuñado, así como también el pedido efectuado para que el denunciante le envíe dinero para regresar al país y la solicitud de volver a formar una familia con él.-

Además, se observan una serie de explicaciones de la situación que vivía, puntualmente la mención al fallecimiento de su padre (ver fs. 33/35). Dichos números telefónicos fueron dados a conocer al Departamento de Interpol de la Policía Federal Argentina, con el objeto de que se continúen las investigaciones tendentes a determinar el lugar de residencia de la menor de edad V. M. Z. F.-

A fs. 58/vta. se presentó nuevamente en los Estrados del Tribunal E. Z. C., quien especificó que en el mes de enero o de febrero del año 2.008 había recibido un llamado telefónico de la madre de su hija, quien le pidió que se traslade al lugar en el que se encontraba, en Bolivia.-

Especificó que con anterioridad, también recibió un llamado telefónico por parte de ella en el que le pidió dinero, ello para la fecha en que su hija cumplía años (mes de octubre), afirmando que en esa ocasión le envío por intermedio de una casa ubicada en el Barrio de Liniers la suma de cincuenta dólares estadounidenses. También refirió haberse comunicado telefónicamente en cinco oportunidades con su ex pareja, preguntándole cómo estaba su hija, quien le respondía de mala manera que ella estaba bien, que le envíe dinero y que si quería verla que viaje a Bolivia.-

A fs. 54, Z. C. aportó la constancia que acreditaba el envío del dinero a M. C. F. M., al que hiciera mención con anterioridad.-

Nuevamente se presentó el denunciante a fs. 68/69 y aportó un correo electrónico en el que M. C. F. M. brindaba la dirección en la que se hallaba actualmente con su hija (el correo electrónico tenía como fecha de envío el 1 de abril del año 2.008). De su lectura, no () escapa la mención que hace al respecto: “no creo que vengas pero de todos modos esta es mi dirección te repito nueva mente…” (fs. 68).-

Dicha información, junto a las vistas fotográficas aportadas por el denunciante (tanto de la madre de su hija, como de la abuela y de la menor de edad) fueron enviadas al Departamento de Interpol para colaborar con la búsqueda de la niña.-

El 12 de junio del año 2.008 se recibió de dicho departamento una nota vía fax, en la que se ponía en conocimiento del Juzgado el regreso a nuestro país de M. C. F. M. junto a la menor de edad V. M. Z., informando un domicilio en el que permanecerían en esta ciudad.-

Con motivo de la información recibida, se dispuso ese mismo día, recibirle declaración testimonial a quien iniciara esta denuncia.-

Fue así, que E. S. Z. C. se hizo presente en el Juzgado. A fs. 98/vta declaró que tenía conocimiento del regreso de su pareja y su hija a este país y adujo haber mantenido el día anterior una conversación telefónica con M. C. F. M. quien le hizo saber tal circunstancia, así como también que residiría en el domicilio de un tal Mario, persona a la que afirmó conocer.-

Aclaró que la imputada le comentó que si deseaba ver a su hija podía concurrir a ese domicilio ubicado en el Barrio Rivadavia, a la vez que también hizo mención a que fue él quien envío el dinero para que su familia pueda volver.-

Refirió que su deseo era poder solucionar el conflicto en el ámbito de la familia, incluso puntualizó que también quería arreglarse con su mujer, para que su hija estuviera bien.-

Recalcó que mientras M. C. F. M. y su hija no estuvieron aquí, mantuvo con la primera comunicaciones telefónicas para interiorizarse del estado de la menor de edad e indicó que aquélla le pidió que viajara a Bolivia para verlas.-

Para culminar su relato, expresó que antes que nada quería tener una conversación con la madre de su hija para solucionar sus problemas y destacó que: “…el regreso de M. C. F. M. y su hija fue algo que arreglaron entre ambos, pues como ya ha dicho él envió el dinero para los pasajes, por lo que no considera necesario que se haga algo como para intervenir en el encuentro con su familia”.-

Mediante el escrito que presentó a fs. 101 el denunciante, puso en conocimiento que se presentó en el domicilio en el que actualmente se hallaba su hija y que no logró mantener un contacto con ella. Hizo mención a la existencia de un intercambio de palabras fuertes e insultos por parte de la madre de M. C. F. M.-

M. C. F. M. se presentó de manera espontánea ese mismo día y solicitó prestar declaración.-

A fs. 106/108 obra su versión acerca de los hechos que se le imputan en esta causa.-

En tal sentido, explicó que a E. Z. C. lo conoció en su trabajo (en una fábrica textil de coreanos) en el mes de mayo del año 2.005. Indicó que comenzaron una relación sentimental en el mes de julio de ese año que duró unos tres meses porque tuvo que regresar a Bolivia debido a que su padre presentaba un delicado estado de salud.-

Señaló que durante ese lapso, Z. C. viajó a Bolivia para verla y que siempre se mantenían en contacto mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas. Agregó que en el mes de enero del año 2.006, dejó los estudios de derecho que había comenzado y regresó junto a él a la Argentina.-

Señaló que continuó su trabajo en la fábrica en la que antes se desempeñaba y a fines de enero del año 2.006 tomó conocimiento de su embarazo.-

Precisó que al comunicárselo al denunciante, aquél tomó el asunto con indiferencia pese a que ella adujo mantener la ilusión de casarse con él pues estaba muy enamorada. Puntualizó que el tiempo transcurrió pero sólo veía al denunciante en su trabajo, hasta que en el mes de abril de ese año, aquél le pidió que abortara, dándole incluso dinero para ello.-

Expresó que para ese entonces, su embarazo estaba avanzado, a la vez que era su deseo tener al bebé y optó por devolverle el dinero en el mes de mayo del año 2.006, ocasión en la que le firmó un recibo que en copia aportó y luce a fs. 105.-

Relató que siguió su trabajo en la fábrica, pero tuvo pérdidas originadas en las tareas de esfuerzo que realizaba, según le informara la médica que la atendió. Aclaró ante ello, que el denunciante veía la situación, pese a lo cual, no le brindaba ningún tipo de ayuda.-

Detalló que se hacía los controles médicos en cualquier horario, para no perder sus días laborales, circunstancia que le insumía muchísimo esfuerzo y que Z. C. nunca se interesó durante el embarazo, ni la acompañó al médico, ni siquiera se ofrecía para sacarle los turnos para visitar a los galenos a los que debía concurrir, sino que lo único que le entregó fue dinero para interrumpir su embarazo.-

Manifestó que estuvo todo el mes de agosto del año 2.006 internada por las pérdidas que tenía en el “Hospital Materno Infantil Sardá” ubicado en el Barrio de Parque Patricios y que el damnificado nunca la visitó en ese lugar, por el contrario, especificó que sólo tuvo el apoyo de su madre, gracias a quien se alimentaba. Continuó su relato y afirmó que el 4 de octubre del año 2.006 nació su hija V. quien fue visitada por su padre el 7 de ese mismo mes y año, extremo que la ofendió.-

Explicó que luego la menor de edad fue registrada, sólo en la creencia de que era lo mejor para la niña sin pensar que podría ocurrir todo esto. Sostuvo que durante los meses siguientes, la menor de edad fue visitada por su padre una vez por semana, pese a que trabajaba a tres cuadras de su domicilio.-

Destacó que algunos fines de semana el denunciante se quedaba a dormir con su hija, aunque nunca le llevaba de ropa o algo de leche. Esa situación, se prolongó hasta el mes de enero del año 2.007 cuando su madre tuvo que viajar a Bolivia. En esa ocasión, Z. C. comenzó a proponerle que se fueran a vivir con él y, como estaba sola, en la creencia que podía ser algo bueno para todos, accedió.-

Aclaró que el lugar era en la calle Escalada, pero se trataba de una habitación sin construir, que no tenía ni un baño para higienizar a su hija pero como el denunciante le prometía que se iban a casar, soportó esa situación, aunque impuso de dicha circunstancia a su madre, que a fines del mes febrero concurrió al país junto a su padre.-

Puntualizó que si bien el denunciante compraba leche, sólo tenían un hornito eléctrico en el que ella cocinaba para su hija debido a que a Z. C. le proveían de alimentos en su trabajo y nunca le daba dinero para su subsistencia sino que le llevaba leche, ocasionalmente.-

Expresó que al arribar, sus padres permanecieron en el domicilio de la calle Escalada, reuniéndose incluso con el padre y la hermana del denunciante quienes se negaron a la posibilidad de que se casara con E. S. Z. C.-

Aclaró que mientras sus padres vivieron en el domicilio de la calle Escalada, abonaron un alquiler, extremo que motivó que le exclamara a Z. C. que debía elegir entre ella o su hermana, respondiéndole que se quedaría con su hermana.-

Refirió que ante ello, le dijo que se iría del domicilio, requiriéndole un tiempo que le permita conseguir una habitación, a la que finalmente accedió y estaba ubicada en la calle Zubiría, a dos cuadras del lugar de residencia del denunciante.-

Destacó que en aquélla oportunidad, Z. C. le dijo que se fuera y ni siquiera le permitió llevar la cuna de su hija del domicilio de Escalada y, durante un mes, estuvo sin ver a la niña y sin brindarle ningún tipo de ayuda.-

Indicó que por el tiempo que había pasado, le llevó a la niña hasta el lugar de trabajo de él, quien no le demostró absolutamente nada.-

Mencionó que su hermana laboraba en la fábrica para la que se desempeñaban ambos y a ella tampoco jamás le preguntó cómo estaba la menor de edad pues en ese nuevo lugar, adujo vivir de una forma terrible, circunstancia por la que le dijo a su madre de volverse a Bolivia, eso sucedió en el mes de mayo del año 2.007. Precisó que después de que la dueña de la fábrica para la que trabajaba le negara la posibilidad de retornar a sus labores, le pidió a su madre que se llevara a su hija a Bolivia y consiguió aquí un nuevo empleo en otra fábrica.-

Señaló que permaneció en una habitación que rentaba su hermana para poder enviar dinero a Bolivia para la manutención de la menor de edad. Resaltó que en todo ese tiempo el denunciante no preguntó por la niña y que a fines de junio del año 2.007 llamó a Z. C. a su teléfono celular y le pidió que se encontraran.-

Manifestó que en el denominado “Parque Patricios” tuvieron un encuentro, donde lo impuso de toda la situación, ofreciéndole que podían ir a buscar a la nena a Bolivia, para traerla y criarla los dos juntos y aquél le respondió que no quería eso, que se quedara allá, razón por la que le hizo saber que ella también viajaría, contestándole que hiciera lo que quiera, retirándose del lugar.-

Relató que ante tal incertidumbre y, ya decidida a irse, en el mes de julio del año 2.007 se dirigió nuevamente al domicilio del denunciante a quien le hizo saber que estaba por viajar a Bolivia, pidiéndole nuevamente que vayan ambos en búsqueda de su hija para quedarse juntos, ocasión en la que salió el padre de él y le dijo que lo dejara en paz, que hiciera su vida y le permitiera a él rehacer la suya, mientras Z. C. permaneció sin decir nada para luego retirarse nuevamente con su padre.-

Recalcó que por eso, llamó a su madre para comunicarle que viajaría a Bolivia, oportunidad en la que tomó conocimiento del delicado estado de salud de su padre -era diabético-, quien se hallaba muy preocupado por su situación y quien falleció a las dos semanas de su arribo a Bolivia.-

Negó la situación denunciada por Z. C. y afirmó que él tenía conocimiento acerca de su viaje, así como también del lugar de residencia de su hija y los motivos que originaron sus partidas, pues estaban en una situación desesperante ya que no les alcanzaba para vivir.-

Aclaró que siempre le permitió ver a la menor de edad, llevándosela incluso al lugar de trabajo del denunciante, quien ni siquiera la miraba. Además, señaló que la denuncia fue efectuada en el mes de junio del año 2.007 cuando aún estaban ambas en el país, pues ella partió a Bolivia en el mes de julio del año 2.007, extremo acreditado con la copia de los pasajes glosada a fs. 103.-

Sostuvo que ella desconocía cómo debía manejarse, a la vez que explicó que la situación del padre la sobrepasó (ver copia del certificado de defunción obrante a fs. 102), así como también el hecho de no poderle dar a su hija una vida digna en este país.-

Afirmó que desde el mes de agosto en adelante, siempre le escribía al denunciante correos electrónicos haciéndole saber cómo estaba la menor de edad. Expresó también su deseo de poder conseguir acá un trabajo, así como también hizo mención al deseo de recurrir a la vía civil para poder “legalizar” la situación, que como corresponde se fije una cuota de alimentos y un régimen para que el denunciante pueda ver a su hija, lo que adujo nunca haberle negado. Señaló que, por el contrario, en todo momento le pidió que se hiciera cargo desde lo humano, lo único que dijo haber recibido por parte de él y, a su pedido, fue para la “Navidad” la suma de cincuenta dólares estadounidenses allá a Bolivia, pero jamás demostró ningún interés en la menor de edad.-

Aclaró también que el domingo 15 de junio de este año, en momentos en que se bañaba su hermana le avisó que estaba E. S. Z. C., razón por la que le pidió que le dijera que espere pero, al salir, observó que se hallaba el aludido, junto a su padre, ocasión en la que la increpó diciéndole que debía haber llegado antes, sin saludarla ni preguntarle dónde estaba su hija.-

Especificó que ahí también notó la presencia de la hermana del denunciante que estaba con el marido, quienes comenzaron a gritar, motivo por el que se quedó callada y le dijo a Z.C. que tenía que regresar solo, que ese no era un ambiente para que viera a la menor de edad y se retiró, pero afirmó que jamás le negó ver a la hija.-

Para finalizar su declaración, resaltó que su hija tuvo que ser intervenida antes de regresar al país por un problema que tenía en su “frenillo” que le impedía el habla, extremo que le comunicó a Z. C. en el mes de mayo del año 2.008 debido a que necesitaba algo de dinero para poder pagar la operación, ayuda que no recibió de aquél, no obstante lo cual y, por el envío del dinero para que vuelvan al país, en forma inmediata regresó y se presentó en el Juzgado para exponer la situación que vivió junto a su hija.-

Conforme surge del acta de fs. 120, comparecieron las partes a este Juzgado, donde tomaron conocimiento de la existencia de la “Fundación Libra” así como también del “Programa de Asistencia Gratuita a los Juzgados” que tiene en miras resguardar y propender a una justicia penal restaurativa. En esa ocasión, el denunciante afirmó haber permanecido durante el lapso de una hora el día domingo 22 de junio del corriente año junto a su hija, con quien restableció el vínculo.-

Por otro lado, a fs. 126/148 la imputada aportó documentación de interés para la pesquisa. Concretamente y en lo que considero que es fundamente para la causa penal aquí iniciada, cabe poner de resalto, el correo electrónico que data del año 2.007 (ver fs. 126 y 143) donde la imputada dio a conocer el lugar donde residía junto a su hija al denunciante, circunstancia que aquél recién dio a conocer a este Juzgado en el mes de abril del año 2.008 (fs. 68). Por otro lado, también se advierte de la lectura de los correos aportados, que la imputada en todo momento informó los teléfonos en los cuales podía ser ubicada, así como también el estado de la menor de edad, brindándole incluso a Z. C. la posibilidad de acceder a las fotografías de la niña (fs. 127) II) En tales condiciones, interpreto que corresponde dar formal cierre a este sumario en la medida del sobreseimiento de las imputadas, de conformidad con las previsiones de los artículos 334 y 336 inc. 3° del Código Procesal Penal de la Nación y de acuerdo a las manifestaciones que seguidamente expondré.-

Para comenzar, resulta muy importante el hecho de haber podido contar con la presencia espontánea de M. C. F. M. en este Juzgado, pues durante la instrucción de este sumario sólo se contó con la versión del aquí denunciante, sin otras pruebas que pudieran ser incorporadas en relación al suceso en análisis.-

De la declaración de la imputada, se advierten numerosas explicaciones que rodearon la situación que la obligó a ausentarse de este país, así como también la actitud que el denunciante asumiera desde el momento en que tomó conocimiento del embarazo de M. C. F. M.-

Se advierte ahora, con la versión de las dos partes aquí involucradas, la existencia de graves conflictos de índole sentimental y familiar, que exceden el tratamiento en esta sede. La circunstancia del arribo de la imputada junto a la menor de edad V. M. Z. F., fue totalmente ajena a la pesquisa llevada a cabo por este Juzgado para lograr determinar su paradero.-

Es decir que tal como ambos coinciden, el regreso de aquéllas obedeció a una actitud voluntaria por parte de la imputada y producto de un arreglo con el denunciante E. S. Z. C. quien le envío a la acusada el dinero correspondiente para abonar los dos pasajes en cuestión.-

Todas estas circunstancias reseñadas, me llevan a considerar que en la actualidad la situación de las imputadas ha variado notablemente en este proceso. Ello, por cuanto las explicaciones brindadas por M. C. F. M. reproducen un cuadro totalmente distinto a aquél denunciado por E. S. Z. C. en la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal.-

Esto es así, por que la versión de la imputada, ha introducido nuevos aspectos a valorar:
* La precaria situación en la que convivía con su hija, pues dependía económicamente de la ayuda de su madre y de su hermana;
* La falta de ayuda económica del denunciante que le impedía brindarle a su hija una vida digna, pues tal como detalló vivía en condiciones terribles incluso en el domicilio de Z.C., donde ni siquiera contaba con un baño para poder higienizar a su hija;
* La falta de trabajo, pues pese haber requerido la incorporación en la fábrica donde laboraba con anterioridad, le fue respondido por la dueña del lugar que no podía acceder a su pedido pues el denunciante no deseaba que regrese allí;
* El delicado estado de salud de su padre, quien finalmente falleció a las dos semanas de haber retornado a su país, tal como acreditó mediante la fotocopia de la partida de defunción que se observa a fs. 102.-

No puedo omitir señalar tampoco en este estado de la pesquisa, que tampoco se recurrió a la justicia oportunamente para regularizar la situación, pues pese a que los padres de la menor de edad se hallaban separados, por un lado, habría existido un estado de desinterés por parte del padre de la niña y, por el otro, un estado de necesidad de la madre, que le impedía cumplir y satisfacer las necesidades básicas de aquélla, extremos que motivaran el pedido de la imputada a la madre para que se llevara a su hija a Bolivia, pues no podía mantenerla como merecía.-

Todo esto, a lo que se suma la intromisión de la familia de ambas partes, desencadenó en el conflicto ahora instaurado entre los padres de V. M. Z. F. y, considero en tal sentido que sólo corresponde ahora velar por su bienestar.-

Tal como fue puesto de manifiesto por la imputada y por el denunciante, en la actualidad aquél ha restablecido el vínculo con su hija y actualmente la visita, no obstante lo cual, se ha derivado este caso a una comisión civil del Patrocinio Jurídico Gratuito de la Universidad de Buenos Aires a fin de iniciar en forma urgente una mediación en torno al régimen de visitas y alimentos a adoptar. Ello sentado, interpreto que será esa vía, la mejor solución alternativa posible en este caso.-

Evaluado lo expuesto, recalcaré que la figura en análisis (contenida en la segunda parte del artículo 2 de la ley 24.270) sólo admite el dolo directo, o sea, que el sujeto debe saber que actúa con el fin de impedir y que su acción no está amparada por la ley, supuesto que, a mi entender, no se da en autos. Nótese que la imputada, al momento de brindar su declaración, afirmó que estaba muy dolida y ofendida por la actitud que tomó el denunciante no sólo durante su embarazo, sino también con posterioridad al nacimiento de su hija, pues señaló que existieron lapsos hasta de un mes en que Z. C. no visitaba a su hija, razón por la que negó cerradamente haberle impedido el contacto con ella.-

A más de ello, tampoco me es ajeno, que la imputada reconoció haber recibido dinero del denunciante quien le solicitó oportunamente que interrumpa su embarazo y el cual, según afirmara le fue devuelto, extremo que motivara la suscripción del recibo que en copia obra a fs. 105.-

En otro orden de cosas, tampoco puedo dejar de mencionar en el tratamiento del caso, que tal como fuera afirmado por la imputada y, luego reconocido por el propio denunciante, aquél tenía conocimiento de la situación de aquélla, quien incluso le comunicó toda la situación, pidiéndole que fueran en búsqueda de su hija para poder reanudar su vínculo familiar, a lo que Z. C. se habría negado.-

Ilustran estas circunstancias, los correos electrónicos aportados por el denunciante, en los que no sólo siempre se le dieron las referencias telefónicas para poder mantenerse en contacto con la menor de edad, sino también el domicilio en donde aquélla se hallaba. Se suma a estas circunstancias, el hecho de que fue el propio damnificado quien autorizó a la imputada a llevarse a su hija del domicilio que ambos compartían, quien a su vez autorizó a su madre a que se la lleve a Bolivia por cuestiones pura y exclusivamente vinculadas a la imposibilidad de brindarle una vida digna y atender la manutención de la menor de edad.-

Analizado cuanto precede, interpreto que los hechos denunciados, no pueden ser atribuidos a otra circunstancia más que a la conflictiva relación existente entre M. C. F. M. y E. S. Z. C., no desprendiéndose del sumario elemento alguno que haga suponer la comisión de un ilícito penal, ello es, que la encartada haya obrado con dolo para evitar u obstruir el contacto de Z. C. con su hija si no que, por el contrario, entiendo que el tema que nos ocupa deberá ser tratado en la justicia competente para ello, que por cierto resulta ajena al ámbito penal.-

En relación a esto, basta destacar que la propia imputada reconoció no saber cómo manejarse por la situación que estaba viviendo, a lo que se sumaron los problemas de salud de su padre que la obligaron a mudarse del país pero entendió que la mejor vía para solucionar los conflictos era recurrir a la justicia civil para regularizar la situación y que se fije una cuota alimentaria y un régimen de visitas.-

Respecto de la figura en estudio, se ha dicho que “…Ello en tanto, se trata de un delito doloso, que sólo admite el dolo directo, ya que el elemento ‘ilegalmente’ implica que el sujeto debe saber que actúa con el fin de impedir y que su acción no está amparada por la ley, de manera que el error, ya sea de tipo o de prohibición, elimina el dolo o la culpabilidad del autor”.-

El delito previsto y reprimido por la ley 24.270, requiere que el autor del impedimento de contacto entre el padre e hijo obre de manera arbitraria, abusiva y sin razón justificada. Por ello, corresponde confirmar el sobreseimiento decretado…”. (Cicciaro, Bonorino Peró, Piombo. Sec: Bruniard. 26047-7 Fernández, María Elena. 11/05/05 c. 26.047. C. N. Crim. y Correc. Sala VII).-

Y que: “No puede hablarse de ofensa al bien protegido en la medida en que el ascendiente que no convive conozca el lugar de radicación de su hijo, en tanto ese saber no lo coloca al margen de la posibilidad de ejercer sus derechos y satisfacer sus obligaciones…” (González, González Palazzo, Garrigós de Rébori. Sec: Uhrlandt. 26458-4 Picasso, María Mercedes. 31/05/05 c. 26.458. C. N. Crim. y Correc. Sala IV).-

En similar sentido se ha pronunciado el Superior al afirmar que: “Para que se configure el delito tipificado en el art. 1° de la ley 24.270, se requiere que el autor del impedimento obre de manera arbitraria, abusiva y sin razón justificada…” (Cicciaro, Bonorino Peró, Piombo. Prosec. Cám.: Franco. 27471-7 Llanes, Gimena N. 19/09/05 c. 27.471. C.N.Crim. y Correc. Sala VII).-

Y que: “Si bien es cierto que el denunciante no tuvo un contacto regular con su hija, esa situación no puede imputársele sin más a la imputada sino que deriva de una traumática y compleja relación entre los padres de la menor -producto de sus conflictos post separación- que repercute negativamente en la vinculación paterno filial…El conflicto suscitado entre los progenitores debe ser analizado y resuelto en sede civil; dar entrada a esta órbita penal en el conflicto sería complicar aún más la situación de la que en definitiva es víctima la hija menor de edad de ambos. No obstante el tipo penal objetivamente parece proteger los derechos de mantener el contacto de los padres no convivientes con sus hijos, el fin último es el de afianzar una adecuada comunicación filial, … Siempre el interés que debe prevaler es el del niño, el que desplaza el de los padres, con sustento en las normas de orden supra nacional, constitucional y la intención del legislador…Por ello, corresponde confirmar el auto de sobreseimiento” Bunge Campos, Escobar. (Prosec. Cám.: Oberlander). 27960-6 GALLERO, Blanca Claudia. 10/11/05 c. 27.960. C. N. Crim. y Correc. Sala VI. Sentado cuanto precede, entiendo que corresponde sobreseer a la imputada y su madre, de conformidad con las previsiones de los arts. 334 y 336 inc 3° del Código Procesal Penal de la Nación y en base a las consideraciones que fueron expuestas.-

III) Sin perjuicio del temperamento aquí adoptado, cabe resaltar que a fs. 120 se dispuso hacerles saber a las partes acerca de la existencia del “Programa de Asistencia Gratuita a los Juzgados” que brinda la “Fundación Libra” -sita en la calle Lavalle 1125, Piso 7° “16” de esta ciudad-. Ello en miras a resguardar y propender a una justicia penal restaurativa.-

Consideré de suma importancia introducir en este caso, una alternativa de solución de la disputa, sin perjuicio del trámite de la causa, debido a los reclamos que se efectuaban las partes, producto de una conflictiva relación familiar y a los fines de poner como relevante el poder zanjar las diferencias que indujo al denunciante a recurrir a la justicia penal, como única y última respuesta.-

En esa dirección y con la ayuda de profesionales especializados en el tema las partes aceptaron concurrir a la citada fundación, a la espera de poder dar solución al problema que mantenían, visualizando el conflicto y participando en las posibles enmiendas.-

Ahora bien, llegado el momento de decidir en la presente en base a los argumentos precedentemente expuestos, es que me pronuncio sin haber obtenido ninguna comunicación al respecto, más aún con el conocimiento de que la imputada introdujo la necesidad urgente de dirigirse a la justicia civil donde espera iniciar un trámite de mediación para poder acordar un régimen de visitas y una cuota alimentaria, circunstancia que en nada modifica el trámite de esta pesquisa, en la que por las razones esbozadas deviene imposible continuar.-

Sin perjuicio de ello y, aún considerando que no puede atribuírsele a las imputadas la comisión del suceso denunciado, lo que conlleva el sobreseimiento de aquéllas, lo cierto es que sería de toda utilidad para las partes continuar tratando de zanjar sus diferencias a partir de la mediación, única forma, en estos supuestos de alcanzar un acuerdo que satisfaga los intereses de las partes, herramienta que se encuentra actualmente al alcance de ellos.-

Por los motivos expuestos, entiendo ajustado a derecho y así;;
RESUELVO:

I) SOBRESEER A M. C. F. M. y a L. M. DE F., de las demás condiciones personales obrantes en autos, en la presente causa n° 31. 254/07, declarando que la formación del presente sumario no afecta el honor y buen nombre de que hubieran gozado (art.336, última parte del Código Procesal Penal de la Nación).-
Notifíquese por nota Sr. Fiscal, mientras que a la imputada y su defensa mediante cédula a diligenciar en el día de su recepción a su domicilio constituido y firme o consentido el decisorio, ARCHÍVESE.//-

Fdo.: Mirta L. Lopez Gonzalez – Jueza de Instrucción

Ante mí: Julio Pablo Quiñónez – Secretario


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