HOMICIDIO CULPOSO. POSICIÓN DE GARANTE DEL CONDUCTOR.

Violación del deber objetivo de cuidado. En el fallo bajo análisis se sostuvo que “….. el imputado llevaba a la persona fallecida en la caja trasera de la camioneta, indicando la observación de la realidad que es una práctica frecuente en el tráfico automotor. En efecto, de los dichos de Vallejos al ser indagado como del resto de los ocupantes que viajaban en ese rodado se encuentra determinado que Balmaceda viajaba habitualmente todas las mañanas en la caja del vehículo para aprovechar a dormir.” Asimismo hay que tener en cuenta el deber de cuidado del imputado, tanto es así que de las constancias de autos se desprende que “…..en la pericia practicada al rodado no se ha demostrado que sea un habitáculo destinado al transporte de personas y en este punto nos encontramos ante la circunstancia que Vallejos es responsable también del riesgo creado por la víctima en la medida que en su posición de garante estaba obligado a hacer todo lo posible para evitar el resultado dañoso: muerte.” Así se sostuvo que “la acción de Vallejos habría sido imprudente, pues al conducir la camioneta, como acabamos de ver, con exceso de velocidad y cruzando la intersección inhabilitado por el semáforo, tendría que haber tenido en consideración la conducta de Balmaceda (que viajaba dormido en la caja trasera de la camioneta).  Causa “Vallejos, Néstor Gabriel s/procesamiento” –  Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional, Sala I, de fecha 17/03/2008. 

///nos Aires, 17 de marzo de 2008.//-

VISTOS:

I.- Llega la presente causa a conocimiento del tribunal en virtud del recurso de apelación interpuesto por la defensa a fs. 248/251 contra el punto I del auto de fs. 238/245 que dispone el procesamiento sin prisión preventiva de Néstor Gabriel Vallejo, por encontrarlo prima facie autor penalmente responsable de los delitos de homicidio culposo y lesiones leves culposas reiteradas – 4 hechos – en concurso ideal (arts. 45, 54, 84 y 94 del Código Penal de la Nación)).-

Concedido el recurso a fs. 252, y mantenido a fs. 256, se presentó el memorial respectivo a fs. 257/260, por lo que el caso se encuentra en condiciones de ser resuelto.-

Y CONSIDERANDO:

Descripción del hecho:

II.- Al nombrado se le reprocha haber causado la muerte de Cesar Argentino Balmaceda y lesiones leves a Federico Marcelo Guzman, Sebastián Talavera, José Benitez y a Gabriela Benitez.-

El hecho ocurrió el 2/03/07 alrededor de las 6.50 horas en la intersección de las calles Carlos Calvo y Colombres de esta ciudad, en oportunidad que el imputado se encontraba al mando de la camioneta marca Ford, modelo Ranger, dominio DGU 680 que circulaba por la última de las calles mencionadas cuando fue embestida por el interno 1405 de la linea de colectivos 7 conducido por Carlos José Fernandez, que circulaba sobre Carlos Calvo.-

Ambos conductores habrían traspasado la mencionada intersección en forma imprudente, es decir violando la señal del semáforo y el límite de velocidad.-

Como consecuencia del impacto en el lateral derecho, la camioneta giró 180° y golpeó contra la columna del edificio ubicado en Colombres 897, provocando que Balmaceda, quien viajaba en la caja del vehículo, saliera despedido y golpeara contra la pared, sufriendo politraumatismos y hemorragias interna y externa que le ocasionaron la muerte en forma inmediata. A su vez el resto de los tripulantes que viajaban en la cabina de la camioneta, sufrieron politraumatismos al igual que Gabriela Benitez, pasajera del colectivo.-

Finalmente, dicha unidad se desplazó unos metros mas y embistió al rodado marca Volkswagen Gol, dominio FBZ084 de Catalina Ana Basilico, que estaba estacionado sobre la mano derecha de la calle Carlos Calvo, a pocos metros de la intersección con Colombres.-

Agravios:

III.- En primer lugar la defensa sostiene que no se encuentran comprobados los presupuestos objetivos de la imputación esgrimida ya que no () se encuentra acreditado cual de los dos vehículos infringió la señal del semáforo, ni tampoco se determinó la velocidad de circulación de la camioneta. Por otro lado, entiende que la participación de la persona fallecida es causa determinante de su muerte ya que estamos frente a una autopuesta en peligro de la víctima.-

Valoración probatoria:

El Juez Alfredo Barbarosch dijo:

IV.- Del estudio de la prueba se encuentran elementos probatorios suficientes para homologar el auto en crisis en virtud de los argumentos que a continuación expondré.-

Los testimonios de los tripulantes de la camioneta conducida por Vallejos, se encuentran en franca contradicción con los dichos de los testigos Lorenzo Pablo Jorge (fs. 125/126) y Andrés Martínez (fs. 224) – en tanto los primeros afirmaron que la camioneta cruzó la intersección con la luz habilitante del semáforo y a una velocidad moderada, mientras que los dos últimos señalaron que la camioneta circulaba a gran velocidad y Martínez afirmó que la luz habilitaría al colectivo – por lo que no permiten desvincular al imputado en esta etapa del proceso ya que su participación se encuentra aún controvertida.-

Precisamente, Jorge señaló que: “divisó una camioneta … que era algo oscura, que cruza ‘muy rápido’ (sic) el semáforo e impacta al colectivo … que su apreciación es que la camioneta estaba ‘cortando semáforo’, es decir que quiso pasar al instante del cambio de color…”. Por su parte, Martínez sostuvo que: “… En ese momento caminaba por Carlos Calvo, mano derecha, en el sentido del tránsito, y al llegar a Colombres y disponerme a cruzar ví que venía la camioneta a gran velocidad, por lo que me detuve. Al querer cruzar, fue embestida por el colectivo, que no venía a tan alta velocidad … Luego del impacto, en forma inmediata, levanté la vista y ví que el semáforo estaba en verde para el ómnibus… El chofer de la camioneta estaba muy nervioso, repetía constantemente ‘¡qué hice!’…”.-

A esta altura cabe mencionar que estas dos personas eran transeúntes, siendo que el primero estaba en la parada de la línea 7 y el segundo laboraba en las inmediaciones de la zona del siniestro, por lo que ninguna relación tienen con los imputados, mientras que los testimonios de los tripulantes de la camioneta (precisamente que lo favorecen) deben tomarse con las reservas del caso ya que Vallejos era el capataz de la obra en la que trabajaban. A ello se suma que la presencia de Martínez en el lugar del hecho se encontraría debidamente acreditada ya que se acercó a la camioneta para ayudar a descender a los pasajeros heridos, circunstancia incluso reconocida por los mismos.-

Por ello y aún cuando el perito oficial de la División Ingeniería Vial Forense no pudo determinar la velocidad de circulación de la camioneta Ford Ranger al momento de producirse el hecho, las testimoniales mencionadas precedentemente resultan elementos de cargo que complementan la experticia de fs. 166/169, todo lo cual forma un cuadro de convicción que refuerza la hipótesis que Vallejos habría infringido el deber objetivo de cuidado no solamente al traspasar la intersección excediendo los límites máximos de velocidad (art. 51 de la ley 24449) sino que además con la luz roja del semáforo (art. 44 de la misma ley).-

Aún mas, el caso a estudio tiene la particularidad que el imputado llevaba a la persona fallecida en la caja trasera de la camioneta, indicando la observación de la realidad que es una práctica frecuente en el tráfico automotor. En efecto, de los dichos de Vallejos al ser indagado como del resto de los ocupantes que viajaban en ese rodado se encuentra determinado que Balmaceda viajaba habitualmente todas las mañanas en la caja del vehículo para aprovechar a dormir.-

Ahora bien, de los términos de la pericia practicada al rodado no se ha demostrado que sea un habitáculo destinado al transporte de personas y en este punto nos encontramos ante la circunstancia que Vallejos es responsable también del riesgo creado por la víctima en la medida que en su posición de garante estaba obligado a hacer todo lo posible para evitar el resultado dañoso: muerte.-

En este sentido la doctrina tiene dicho: ” … En aquellos supuestos en los que el riesgo creado por la víctima es cognoscible, ex ante, por el sujeto y, por tanto, comprendido en el deber subjetivo de cuidado, la conducta peligrosa de la víctima influye en la determinación del deber objetivo de cuidado del autor. Las reglas generales de cuidado o ‘reglas técnicas’ que deberá cumplir el sujeto para no infringir el deber objetivo de cuidado, comprenden, en estos casos, medidas tendentes a neutralizar el riesgo creado por la conducta de la víctima” (Mirentxu Corcoy Bidasolo, “El delito imprudente, criterios de imputación de resultado”, editorial B de F, 2005, pag. 347).-

Es otras palabras, la acción de Vallejos habría sido imprudente, pues al conducir la camioneta, como acabamos de ver, con exceso de velocidad y cruzando la intersección inhabilitado por el semáforo, tendría que haber tenido en consideración la conducta de Balmaceda (que viajaba dormido en la caja trasera de la camioneta, sin ningún dispositivo de seguridad para evitar un eventual daño en su salud), lo cual era sabido y aceptado por el imputado. Concretamente Vallejos debía asegurarse que ninguno de los acompañantes, entre ellos Balmaceda, corriera el riesgo de lastimarse, pues se trata de una contingencia previsible del tráfico automotor, lo cual no observó al cruzar las calles Colombres y Carlos Calvo de esta ciudad en infracción a los arts. 44 y 51 de la ley de tránsito.-

Precisamente, la caja trasera del rodado de Vallejos no era un lugar destinado al transporte de personas, teniéndose en cuenta que el art. 40 de la misma ley dispone en el inc. k que: “…Para poder circular con automotor es indispensable: … que sus ocupantes usen los correajes de seguridad en los vehículos que por reglamentación deben poseerlos”.-

Así pues, estoy en condiciones de afirmar que existe una relación de determinación entre la violación al deber objetivo de cuidado y el resultado ocurrido si de haber conducido Vallejos con el cuidado debido, es decir a una velocidad menor y habilitado por el semáforo y no consintiendo que Balmaceda se ubicara en la caja trasera de la camioneta sin ningún tipo de dispositivo de seguridad, su muerte no se habría producido.-

En efecto, en esta etapa de la instrucción se han discriminado infracciones al deber objetivo de cuidado en cabeza del conductor de la camioneta Ford Ranger ya que el art. 39 inc. b de la ley 24449 dispone que: “… Los conductores deben… En la vía pública, circular con cuidado y prevención, conservando en todo momento el dominio efectivo del vehículo o animal, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito…” , lo cual no sucedió en autos, por lo que las actuaciones se encuentran en condiciones de pasar a la próxima etapa que resulta adecuada para discutir la responsabilidad penal del imputado, toda vez que en los términos del art. 306 del C.P.P.N. se encuentra acreditada la materialidad del hecho y la responsabilidad que a Vallejos le cupo en el mismo.-

Así lo voto.-

Los Jueces Gustavo A. Bruzzone y Jorge Luis Rimondi dijeron: V.- Adherimos a los fundamentos del voto que antecede.-

Por ello, el Tribunal RESUELVE:

CONFIRMAR el punto I de la resolución de fs. 238/245 en cuanto ha sido materia de recurso.-

Devuélvase. Practíquense las comunicaciones correspondientes en la instancia de origen y sirva la presente de atenta nota de envío.//-

Fdo.: Dr. Alfredo Barbarosch – Dr. Gustavo A. Bruzzone – Dr. Jorge Luis Rimondi

 

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